miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 22. EL VIAJE A ROMA

TEXTO: Hechos, capítulos 27 y 28

A. ENVIADO A ROMA:


Un viaje por mar no era una cosa de esperar con mucho deleite en la época en que vivía Pablo. El salió de Palestina en agosto o septiembre y no llegó a Roma hasta marzo, habiendo perdido el barco y sus posesiones en el viaje.

Pablo fue entregado a Julio, un centurión, para el viaje a Roma. Lucas de nuevo se juntó a Pablo. (Fíjese en el “nosotros” en el segundo versículo). En Sidón se le permitió a Pablo que visitara a sus amigos. Navegaron al norte y al este de Chipre con rumbo a Mira en la costa sur de Asia Menor donde Pablo y los otros fueron transferidos a un barco de Egipto.

En Mira el grupo encontró un barco procedente de Alejandría que iba a Roma. Se embarcaron y navegaron difícilmente a Buenos Puertos, una bahía pequeña en la costa meridional de Creta. Pablo advirtió a Julio del peligro de navegar más lejos. Sin embargo, Julio prefirió creer al capitán del barco y zarparon esperando pasar el invierno en Fenice, un buen puerto en la costa meridional de Creta. Sin embargo, mientras navegaban por la costa un viento huracanado los atrapó y se vieron obliga­ dos a dejarse llevar por el viento. Usaron sogas para reforzar el barco y bajaron las velas. Aligeraron la nave y finalmente echaron la carga al mar

En la decimocuarta noche de la tormenta, llegaron a la isla de Malta. El barco se trabó en una ensenada y comenzó a romperse. Los soldados querían matar a los presos pero Julio no se los permitió. Ordenó que los que sabían nadar se echaran al mar primero y los que no sabían nadar les siguieran usando pedazos del barco para ayudarlos. Así se salvaron todos, pero perdieron el barco.

B. PABLO EXPRESA SU FE EN DIOS:

Oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios...” (Hechos 27:25) Aquí Pablo expresa su confianza firme en Dios. Todos los del barco estaban desesperados. No veían ni el sol ni las estrellas por mucho tiempo y la tormenta aún les rodeaba. A pesar de esa situación sin esperanza, Pablo seguía creyendo en Dios.

Estos nos enseña que la fe no depende de las condiciones y circunstancias exteriores. Las tormentas de la vida no la afectan. La vejez no cambió la fe de Caleb. La fe verdadera tiene su centro en Jesucristo quien no cambia nunca.

C. MAPA DEL VIAJE DE PABLO A ROMA:


D. EN LA ISLA DE MALTA:


Pablo pasó los meses de noviembre, diciembre y enero en la isla de Melita (Malta). Durante este tiempo dos milagros tuvieron lugar:

Mientras Pablo recogía leña seca y la echaba al fuego una víbora le mordió. Los malteses esperaban que Pablo se enfermara o muriera, diciendo que él debía ser un asesino. Cuando no sufrió nada a causa de la mordida de la víbora, dijeron que debía ser un dios.

El segundo milagro fue la sanidad del padre de Publio. Publio era el hombre principal en la isla. Su padre estaba muy enfermo. Después de orar, Pablo le impuso las manos y fue sanado.

Después de tres meses el grupo abordó un barco alejandrino para Roma.


E. PABLO LLEGA A ROMA:

De Malta navegaron a Siracusa en Sicilia, luego para Regio en el sur de Italia y después a Puteoli en la Bahía de Nápoles. Puteoli era un puerto principal y el más importante en el que se descargaban granos de Egipto. Aquí Pablo encontró a unos creyentes y pasó una semana con ellos.

Los hermanos en Roma oyeron de su llegada y viajaron 70 Kms. desde Roma hasta el Foro de Apio para encontrarle. Esto animó a Pablo en gran manera.

Cuando Pablo, llegó a Roma, se le dio cierta libertad. Se le permitió vivir en una casa alquilada durante dos años con un soldado que le custodiase. Luego convocó a los principales de los judíos y les dijo por qué estaba preso o les entregó el Evange­lio. Algunos creyeron pero muchos rechazaron su mensaje.

Se dice que Pablo murió en Roma cerca del año 64 D.C.

F. CON SEÑALES QUE SIGUEN:


Muchas señales seguían al ministerio de Pablo. Cuando la mordida de la víbora no le dañó y cuando impuso las manos sobre el padre de Publio, vemos las señales de Marcos 16:17-18. Cuando advirtió a Julio del peligro de salir de Buenos Puertos, vemos el don de la Palabra de Ciencia. (1 Corintios 12:8)
La razón por la que el ministerio de Pablo era tan fructífero, era sin duda, que él estaba lleno del Espíritu Santo y siempre ministraba en el poder del Espíritu Santo.
TOMO II: HECHOS DE LOS APOSTOLES
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS