miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 5. EL NOMBRE DE JESUS

TEXTO: Hechos, capítulos 3 y 4

A. SEÑALES Y MARAVILLAS:


En Hechos 2:43 se lee que muchas señales y maravillas fueron hechas por los apóstoles. En Hechos 4:30 la iglesia oró para que se hicieran señales y maravillas en el nombre del santo Hijo Jesús. Esto sucedió conforme a lo que dijo Jesús en Marcos 16:17, “Y estas señales seguirán a los que creen.” Sigue siendo la verdad que las señales y maravillas deben seguir a la predi­ cación del Evangelio Apostólico. Nunca debemos seguir las señales; al contrario, las señales deben seguir a nosotros.

Uno de los primeros milagros registrados después de Pente­ costés fue la sanidad del cojo en la Puerta la Hermosa.

B. LA PUERTA HERMOSA:

El cojo era traído todos los días a la puerta del templo que se llamaba la Herimosa. Herodes proporcionó esta puerta, que fue hecha del costoso bronce corintio. La puerta era 24 metros de altura y 20 metros de ancho y se necesitaban 20 hombres para cerrarla.

Esta puerta era un tipo de otra puerta que es mucho más hermosa, una puerta por la que se entra no solo al templo, sino a la presencia de Dios. Esa puerta es Jesucristo.

C. LA HORADE ORACION:

Pedro y Juan subían al templo a la hora de oración. Los Apóstoles perseveraban en oración (Hechos 2:42). Una de las razones que tantos milagros seguían a su ministerio era que ellos perseveraban en oración.

Los judíos guardaban tres horas al día para la oración pública; la hora tercera—a las nueve de la mañana; al mediodía y a la hora novena—a las tres de la tarde.


La hora novena era la hora misma en que Jesús mur¡ó en la cruz. Fue por la muerte de Cristo que la sanidad vino al pobre mendigo.

D. LA SANIDAD DEL COJO:

El mendigo era cojo desde su nacimiento. El entonces tenía por lo menos cuarenta años (Hechos 4:22).

El milagro fue inesperado. El hombre pedía dinero, y cuando los Apóstoles le hablaron, él esperaba recibir una moneda, nada más. Sin embargo, lo que recibió fue la sanidad. Esta fue instantánea y completa, hecha en el nombre de Jesús.

Pedro le tomó por la mano derecha. Sin duda, el mendigo le había estrechado la mano para que Pedro la tomara. Se usan las manos tanto para recibir como para dar. Dios alarga Su mano grande al pecador y éste solo tiene que tender la suya para recibir

El hombre sanado caminó, saltó, entró en el templo y alabó a Dios. No solo fue sanado corporalmente, sino que su alma se regocijaba en el Señor

Pedro tomó al cojo por la mano (versículo 7) y luego el mendigo tuvo asido a Pedro (versículo 11). El ya no necesitaba ayuda pero se sujetaba a los Apóstoles con gozo y amor Igualmente, cuando un pecador acepta a Jesucristo, se asirá al que le trajo el mensaje de liberación.

Ya no más fuera del templo sino dentro, el mendigo se rego­ cijaba en el Señor, atrayendo la atención de la multitud.

E. EL NOMBRE DE JESUS:

El “NOMBRE” se halla treinta y tres veces en el libro de Hechos.

Pedro dijo que “por la fe en su nombre, a éste . . . le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad . . .” (Hechos 3:16). Otra vez, él declara que “no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Estas dos declaraciones del Apóstol Pedro demuestran que:

1. Hay sanidad en el NOMBRE de Jesús;
2. Hay salvación en el NOMBRE de Jesús.

Hay muchas, bendiciones asociadas con el nombre de Jesús. El bautismo en agua debe ser administrado en el nombre de Jesús. El Evangelio debe ser predicado en el nombre de Jesús. El perdón de pecados es en el nombre de Jesús. La Palabra nos invita a pedir lo que querramos en el nombre de Jesús. Estamos seguros de Su presencia cuando nos reunimos en Su nombre. El nombre de Jesús es una torre fuerte donde hay seguridad.

F. LOS TESTIGOS DE LA RESURRECCION:

Cuando se reunió una multitud a causa del milagro, Pedro aprovechó de la oportunidad para predicarles el Evangelio Apostólico. El cambio realizado en Pedro era en sí un gran mila­ gro. Poco antes él había rechazado al Señor y no tenía la valentía de decir que era seguidor de Cristo. Ahora los príncipes de Israel se maravillaron de su intrepidez, sabiendo que, en la opinión del mundo, Pedro era un hombre no instruido e ignorante. Ellos se dieron cuenta de que él había estado con Jesús (Hechos 4:13).

Pedro dio mucho énfasis a la resurrección del Señor En los cuatro Evangelios los fariseos se oponían más que otros grupos a Jesús. En Hechos los saduceos se oponían a los cristianos. Ellos no creía.n en la resurrección y se pusieron coléricos cuando Pedro predicó que Jesús había resucitado. Ellos hicieron que Pedro y Juan fueran llevados presos y encarcelados toda la noche. A la mañana siguiente fueron traídos delante del más poderoso entrE! los sacerdotes.

Anás, en la opinión de los judíos, tenía todo el poder del sacerdocio. Caifás era el hijo político de Anás y fue nombrado sumo sacerdote por el gobierno romano. Habían otros gober­ nantes y ancianos presentes. Su pregunta era clara, “¿Con qué potestad, o en qué nombre habéis hecho vosotros esto?”

Pedro no vaciló en predicar la verdad a los gobernantes. Podía hacerlo porque estaba “lleno del Espíritu Santo.”

G. LOS RESULTADOS DEL MILAGRO:

Anotamos unas cuantas cosas que siguieron a la sanidad del cojo.
1. La persecución de la iglesia comenzó con el arresto y el encarcelamiento de Pedro y Juan toda la noche.
2. El número de conversiones aumentaba hasta que habían cinco mil creyentes en Jerusalén (Hechos 4:4). Esta es la última vez que se menciona una cifra numérica.3. Los creyentes se amaban los unos a los otros, compar­ tiendo sus posesiones materiales y ministrando los unos a los otros. Este compartimiento era voluntario, un ejemplo del amor cristiano. Los derechos de posesión no fueron abolidos.

TOMO I: HECHOS DE LOS APOSTOLES
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS