miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 17. LA CONVERSION DEL CARCELERO

TEXTO: Hechos 16:14-40

A. EL PRIMER CONVERSO DE EUROPA:


El primer converso europeo fue una señora llamada Lidia, residente en Filipos. Esta ciudad estaba en Macedonia, a 14 Kms. del mar Fue la primera ciudad europea en la que predicó Pablo y en donde fue fundada una iglesia buena a la que Pablo escribió la epístola a los Filipenses.

La colonia judía de Filipos era pequeña. No habían los diez hombres necesarios para poder construir una sinagoga, de modo que adoraban todos los días de reposo al aire libre a orillas del río. Entre ellos estaba Lidia, de Tiatira, una prosélita a la religión hebrea. Tiatira era conocida por sus tintorerías y Lidia vendía tinte y cosas tintadas. Parece que ella era una señora bastante adinerada.

El día de reposo Pablo se juntó al grupo de mujeres a la orilla del río y les predicó el Evangelio. Aunque Lidia era una mujer justa, todavía necesitaba la salvación. Ella escuchó la Palabra de Dios, y el Señor abrió su corazón. Por lo general, se dice que una persona abre la puerta de su corazón para que entre el Señor En este caso, el Señor mismo abrió el corazón de Lidia. Luego se bautizó ella con todos los de su casa.

Notemos las etapas de la conversión de Lidia:

1. Oyó la Palabra de Dios
2. Su corazón fue abierto
3. Se bautizó

Tan pronto como fue convertida, ella invitó a Pablo y al grupo de misioneros que se quedaran en su casa. Ellos aceptaron la invitación (Hechos 16:15, 40).

B. LA OPOSICION DE SATANAS:

Cuando el Señor obra, por lo general el diablo también comienza a moverse. Una muchacha que tenía espíritu de adivi­nación seguía por muchos días a los siervos de Dios, enco­mendándoles como ministros verdaderos del camino de la salvación. Empero, el encomendamiento por el diablo es menos deseable que su condenación. Aunque la muchacha dijo la ver­ dad, el Evangelio sufría daño por lo que ella decía, ya que sus palabras bajaban el Evangelio al nivel de sus adivinanzas.

Finalmente, Pablo se cansó de ella y mandó que el espíritu demoníaco saliera de ella. Esto terminó inmediatamente la fuente de ganancias para sus maestros, que luego acusaron a los mi­sioneros con palabras traicioneras.

C. CANCIONES A LA MEDIANOCHE:

Pablo y Silas fueron llevados presos, azotados cruelmente y puestos en una mazmorra. Los magistrados habían hecho todo esto sin hacer ninguna investigación sobre los cargos en contra de los Apóstoles.

El calabozo era un hoyo oscuro, húmedo, sin ventanas. Con las espaldas a carne viva y sangrientas, los Apóstoles fueron encarcelados en la mazmorra con los pies en el cepo. El dolor que sufrían debió haber sido indecible.

En vez de gemir y quejarse, o meramente sufrir en silencio y compadeciéndose, los predicadores oraban y cantaban alaban­zas a Dios. Se dice que la hora más obscura es la medianoche y fue a esa hora obscura, mientras ellos alababan y cantaban que llegó la liberación.


D. LIBERTADOS POR UN TERREMOTO:

Dios sacudió los cimientos de la prisión con un gran terremoto que abrió todas las puertas y soltaron las cadenas de todos los encarcelados. El terremoto despertó a carcelero, quien viendo las puertas abiertas pensó que los presos habían escapado.

El carcelero sacó su espada y estaba para suicidarse cuando Pablo, clamando en gran voz, le detuvo, “No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.” Con estas palabras, el carcelero se postró temblando a los pies de quienes él había tratado tan cruelmente la noche anterior y dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” El terremoto no hizo temblar al carcelero, sino la voz de Pablo.

E. UN CARCELERO MALO CONVERTIDO:

Había más de un milagro efectuado en la cárcel. El terremoto que abrió las puertas de la cárcel ciertamente fue un gran mila­gro. El hecho que Pablo sabía que el carcelero iba a suicidarse, fue también un milagro, porque estaban en una mazmorra donde no había luz. Esto fue una manifestación de la Palabra de Sabiduría, uno de los dones espirituales. Fue también un milagro que ningún preso escapó. Pero el milagro más grande fue la conversión del carcelero filipense.

El era un hombre empedernido, cruel y malo, pero en un solo momento fue cambiado por completo. Estudiemos lo que pasó:

1. El carcelero estaba desesperado y en su angustia iba a suici­darse.

2. Se le trajo la. Palabra de Esperanza.

3. Reconoció su necesidad de salvación y pidió dirección.

4. Pidió luz. La primera necesidad de su vida era la luz.

5. Se le dijo que creyera en el Señor Jesucristo.

6. Escuchó el Evangelio que los Apóstoles predicaron (Hechos 16:32).

7. Lavó las heridas de los Apóstoles. Esto es una demostración del arrepentimiento verdadero y el hacer restitución.

8. En seguida fue bautizado.

9. Se regocijó creyendo en Dios (Hechos 16:34).


F. ¿QUE DEBO HACER PARA SER SALVO?

Muchos utilizan esta historia para tratar de probar que lo único que debe hacer una persona para ser salvo es creer Sin embargo, esta historia revela que hay algo más que hacer que simplemente creer.

La fe que salva no es una fe pasiva, sino una fe activa que alcanza y se apropia de la gracia de Dios, y hace que ésta real­ mente haga algo en la vida de una persona. Notemos que el carcelero filipense fue bautizado, él y todos los suyos, enseguida. No esperaron hasta la mañana.

Jesús dijo al dar la comisión, “El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere será condenado.” (Marcos 16:16)

¿Qué se nos dice acerca de cómo fue salvo este hombre?

1. El reconoció su necesidad.
2. Pidió instrucciones.
3. Se le dijo que creyera.
4. Lavó las heridas de los Apóstoles demostrando arrepenti­miento.
5. Se bautizó enseguida.
6. Se regocijó creyendo en Dios.
TOMO II: HECHOS DE LOS APOSTOLES
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS