miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 8. LA IGLESIA PERSEGUIDA

A. PROFECIA DE LA PERSECUCION:

REFERENCIAS BIBLICAS:

Marcos 10:30 “Que no reciba ... con persecuciones.”
Lucas 21:12 “Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán . . .”
Juan 15:20 “El siervo no es mayor que su señor Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.”

Jesús había advertido a sus discípulos que podrían esperar la persecución. Esta persecución comenzó con el arresto de Pedro y Juan después que fue sanado el cojo a la Puerta Hermosa. Durante once años la iglesia en Jerusalén sufrió persecución en cinco ocasiones.

1. Por los saduceos, ancianos, hombres principales y escribas. (Hechos 4)
2. Por los saduceos, a causa de la predicación de la resurrección. (Hechos 5)
3. Prueba y martirio de Esteban. (Hechos 6)
4. La persecución intensa por Saulo. (Hechos 8:1-3)
5. La persecución fomentada por Herodes. (Hechos 12:1-25)

El Señor permitió estas persecuciones y sin duda, cumplieron un propósito definido en el crecimiento de la iglesia. Las perse­ cuciones fueron unos de los medios que Dios utilizó en esparcir la iglesia para que se predicara en todas partes el mensaje del evangelio. Por medio de las persecuciones la iglesia se mantenía fuerte, y se desarrolló una fe fuerte mientras los creyentes oraban, viendo las manifestaciones del poder de Dios para librarles.

B. LAS PERSECUCIONES AL PRINCIPIO:

La primera persecución fue dirigida contra Pedro y Juan des­ pués de la sanidad milagrosa del cojo. Los Apóstoles fueron encarcelados de la noche a la mañana. Cuando fueron traídos al concilio, Pedro les predicó un sermón maravilloso. En lugar de ser el acusado, llegó a ser el acusador. El concilio les amenazó y les despidió.

La segunda persecución fue dirigida contra todos los Apóstoles (Hechos 5:17-42). Los jefes religiosos se pusieron indignados y llevaron presos a todos los Apóstoles y los encarcelaron. Un ángel del Señor los libertó. A la mañana siguiente, cuando el concilio estaba reunido para el juicio, no encontraron a los Apóstoles. En ese mismo momento, los Apóstoles estaban en el templo predicando las Palabras de Vida.

En la narración de esta persecución, el estudiante debe notar las palabras de Pedro (versículos 29 y 32): “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres,” y “... también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.” Por esta última declaración se entiende claramente que la obediencia es nece­ saria para recibir el Espíritu Santo.

También se (Jebe notar la sabiduría de Gamaliel (el maestro de Pablo). Al oir predicar a Pedro, los miembros del concilio fueron profundamente convencidos de pecado y comenzaron a hacer planes para matar a los Apóstoles. No obstante, Gamaliel les aconsejó espléndidamente: “Apartaos de estos hombres, y dejad­ los; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.”

C. LA PERSECUCION POR EL REY HERODES: (Hechos 12:1-25)

La quinta persecución fue dirigida a la iglesia por el rey Herodes. Este Herodes se llamaba Herodes Agripa 1, nieto de Herodes el Magno quien era el rey cuando nació Jesús. Herodes había ganado la buena voluntad de los judíos porque guardaba las costumbres hebreas.

Para ganar más favor con los judíos, Herodes había ordenado la muerte de Jacobo, el hermano de Juan. Le hizo cortar la cabeza, una muerte semejante a la que sufrió Juan el Bautista. Se debe notar que de los Apóstoles, uno de estos hermanos fue el primero que murió por la persecución y el otro, Juan, fue el último en morir.

Herodes, al darse cuenta de que estos asesinatos agradaban a los judíos, mandó arrestar a Pedro, pensando matarle. Sin embargo, no quería hacerlo hasta después de la fiesta de Pascua. La iglesia se puso a orar sinceramente y Dios libró a Pedro la noche antes de la planeada ejecución. Aunque Pedro había de morir al día siguiente, no estaba inquieto ni despierto toda la noche. El dormía. Herodes había tomado estrictas medidas para que Pedro no escapara. Pedro estaba atado por dos cadenas y cuatro soldados (dos a su lado y dos a la puerta) le custodiaban. A pesar de esto, un ángel del Señor libró a Pedro.

Pedro fue a la casa donde la iglesia oraba, la casa de María, la madre de Juan Marcos. Aunque la iglesia estaba orando era difícil creer que sus oraciones recibieron contestación. ¡Era tan mila­ g roso!

¿Por qué rescató Dios a Pedro y permitió que muriera Jacobo? No lo sabemos y nunca debemos dudar de la voluntad de Dios en sucesos parecidos.

Finalmente, debemos notar la muerte horrible de Herodes. Lo que él estaba deseando, el aplauso del público, le trajo juicio y muerte. Cuando el público gritó “Voz de Dios, y no de hombre” Herodes no dio la gloria a Dios y murió comido por los gusanos. La historia relata que Herodes inmediatamente fue sobrecogido de violentos dolores internos y demoró cinco días en agonía hasta que finalmente murió.

D. LA LIBERACION DE PEDRO:

La historia de la liberación de Pedro es un ejemplo maravilloso de lo que hace Dios cuando rescata a un pecador del pecado. Este pasaje de la Escritura es un texto maravilloso para un sermón evangélico.

1. El estado del pecador se describe en el estado de Pedro; encarcelado y encadenado.
2. Una luz resplandeció.
3. Pedro fue tocado en el costado, cerca del corazón - un ejemplo del convencimiento del pecado.
4. Se le dijo que se levantara - el primer paso.
5. Luego las cadenas se le cayeron.
6. El ángel dijo a Pedro:
a. Cíñete,
b. Atate las sandalias,
c. Envuélvete en tu manto,
d. Sígueme.

7. La puerta se les abrió por sí misma.
8. Finalmente Pedro podía decir, “AHORA ENTIENDO.”

E. LA ULTIMA CRONICA DEL MINISTERIO DE PEDRO:

En Hechos 12:17 se lee, “Y salió, y se fue a otro lugaC Aparte de una mención breve de Pedro cuando se presentó y habló al primer concilio de la iglesia (Hechos 15), dicho versículo com­ pleta la crónica del ministerio de Pedro. Se fue a otro lugar, pero nadie sabe a donde.
Pedro había utilizado las llaves para abrir la puerta del Reino. Esto es todo lo que necesitamos saber del ministerio de Pedro.

TOMO I: HECHOS DE LOS APOSTOLES
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS