miércoles, 19 de mayo de 2010

Lección 21. PABLO SE DEFIENDE EN CESAREA

TEXTO: Hechos 24, 25, 26

A. DELANTE DE: LOS REYES:


El Señor le había dicho a Ananías que Pablo era un vaso escogido para llevar el Nombre de Jesús a los gentiles, reyes y los hijos de Israel. En esta lección estudiamos acerca de Pablo llevando el Nombre de Jesús a dos gobernadores y a un rey y más tarde al emperador en Roma.

1. FELIX:

Félix fue librado de la esclavitud por Claudio, quien le hizo procurador del Judea. Gobernaba la provincia en una manera vi¡, cruel y disoluta. Cuando él era procurador, habían muchas difi­cultades y sediciones. Su esposa era Drusila, la hija de Herodes Agripa 1.

2. FESTO:

Festo fue el sucesor de Félix como gobernador de Judea. El fue nombrado por Nerón probablemente en el otoño del año 60 D.C. Se cree que él murió en el verano del año 62 D.C. después de gobernar menos de dos años.

3. EL REY AGRIPA:

Herodes Agripa 11 era el hijo de Herodes Agripa 1. El estaba en Roma cuando murió su padre en el año 44 D.C. La relación que tenía con su hermana Berenice; fue la causa de muchas sospe­chas. La pompa con que entró en la sala de recepción y la ironía tan fría con la que escuchaba las palabras apasionadas del Apóstol son cualidades características de este hombre.

B. PABLO SE DEFIENDE DELANTE DE FELIX:

1. PABLO ES ENVIADO A FELIX:

En Jerusalén se descubrió el complot de cuarenta hombres que pensaban matar a Pablo. El tribuno, Claudio Lisias, escribió una carta al gobernador Félix que estaba en Cesarea y envió a Pablo, escoltado por dos centuriones, doscientos soldados a pie, setenta jinetes y doscientos lanceros. A Pablo se le permitió ir a caballo.

Félix hizo llamar a los acusadores de Pablo en Jerusalén y después de cinco días llegaron a Cesarea.

2. LA ACUSACION CONTRA PABLO:

Los ancianos y un orador llamado Tértulo que había de ser el vocero, acompañaron a Ananías a Cesarea. El nombre “Tértulo” quiere decir “endurecido tres veces” y ese nombre por cierto describe la condición de Israel. Después de la cortesía debida y lisonjería sobre la nobleza del innoble Félix, Tértulo presentó la acusación contra Pablo. Se debe recordar que los judíos odia­ban extremadamente a Félix.

Las acusaciones que presentó Tértulo eran:

(a) Pablo era una plaga.
(b) Era el promotor de sediciones entre los judíos por todo el mundo.
(c) Era el cabecilla de los nazarenos. (d) Intentó profanar el templo.

Todos los judíos confirmaron lo que Tértulo dijo acerca de Pablo.

3. DEFENSA DE PABLO:

Pablo declaró que los judíos no podían probar las acusaciones, aunque si confesó que adoraba a Dios según el modo que ellos llamaban herejía. Dijo también:

(a) El creía todas las cosas escritas en la ley y los profetas.
(b) Tenía esperanza en Dios concerniente a la resurrección de los justos y de los injustos.
(c) Tenía una conciencia sin ofensa ante Dios y los hombres.
(d) Daba limosnas a su nación.
(e) Entró en el templo solo para adorar
(f) No causó alboroto.

(g) Confiaba que los acusadores no podían hallar ningún mal en él.

4. PABLO EN CUSTODIA:

Félix aplazó el caso, prometiendo oír el asunto después de que viniera Lisias. Aplazó el juicio para otra ocasión, así como hizo acerca de la salvación de su alma. Esperaba recibir dinero como un soborno para libertar a Pablo.

Pablo fue puesto a la custodia de un centurión y le fue conce­dido cierta libertad. Se les permitía a sus amigos que le visitaran y le sirvieran. Estuvo preso durante dos años.

Durante esa época Félix oyó muchas veces a Pablo. En una ocasión le hizo venir cuando su esposa, Drusila, que era judía estaba presente. Pablo habló de la justicia, dominio propio y del juicio venidero. Félix tenía fama de gobernar injustamente y de llevar una vida sin dominio propio. El gobernador fue turbado profundamente pero dejó a un lado el convencimiento.

El gobierno de Félix se cumplió sin que él hiciera una decisión respecto a Pablo ni respecto a la salvación de su alma.

C. PABLO SE DEFIENDE DELANTE DE FESTO:

Cuando el nuevo gobernador Festo, fue a Jerusalén, los judíos le arremetieron con peticiones de llevar a Pablo de nuevo a Jerusalén. Pensaban matarle en el camino. Festo rehusó hacerlo, pero les dijo que le acompañaran a Cesarea para acusar allí a Pablo. Así lo hicieron y aunque acusaron a Pablo de muchas cosas graves, no podían probar ninguna de ellas.

Festo preguntó a Pablo: “¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?” Pablo sabía la ley y sabía también que había cumplido su ministerio en Jerusalén. Por eso contestó con denuedo, “Apelo a César” Festo habló con el con­sejo y anunció que le mandaría a César como lo pedía.

D. PABLO SE DEFIENDE DELANTE DE AGRIPA:

Cuando el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea, Festo le habló a Agripa acerca de Pablo. Festo mostró asombro al oír el tipo de acusación contra Pablo.

El rey Agripa mismo deseaba oír a Pablo. Por consecuencia fijaron un día para la corte. Festo les contó a los presentes el propósito de la reunión. Puso a Pablo en medio de ellos y comenzó a decirles que no hallaba ninguna culpa en él y que le parecía absurdo enviar a Roma a un hombre que evidentemente era inocente. Les pidió que escucharan a Pablo y que le ayuda­ran a escribir una acusación para mandarla a César Augusto.

Pablo estaba contento de hablar al rey y a los gobernadores porque tenía un mensaje para ellos. Le dirigió la palabra al rey, a quien reconoció como experto en las costumbres y asuntos entre los judíos. Le dijo al rey la razón de su encarcelamiento. La causa de la amargura de los judíos con él, dijo, era su opinión acerca de la resurrección. Pablo no vaciló en testificar a estos hombres escépticos de su conversión y el elemento milagroso comprendido en la salvación del Espíritu Santo.

Festo interrumpió con un grito que reveló el poder del sermón de Pablo. Conmovió tanto a demonios como a los hombres. Festo gritó, “Estás loco, Pablo.” Agripa confesó que estaba conmovido profundamente. A través de los siglos los ganadores de almas han citado sus palabras, “Por poco me persuades a ser cristiano.”
Los oyentes fueron convencidos de la inocencia de Pablo y trataron de aliviar sus conciencias desviando la responsabilidad. Agripa dijo a Festo: “Podía este hombre ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César”
TOMO II: HECHOS DE LOS APOSTOLES
CURSO BÍBLICO “ALPHA”
RALPH VINCENT REYNOLDS